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Dos publicistas que todavía trabajan a mano fueron las estrellas centrales del taller y la muestra que hicimos el mes pasado en Buenaventura en el marco del programa Obra Viva del Banco de la República. Uno de ellos fue don José Félix Rodríguez. A continuación un pequeño perfil de este ilustre caballero.

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José Félix Rodríguez hace parte de la vieja guardia de la publicidad manual en Buenaventura. Empezó su carrera en una época en que el 100% de la publicidad de la ciudad se hacía a mano y aunque alguna vez se matriculó en unos cursos de mercadeo y publicidad, buena parte de lo que sabe lo aprendió del pintor ‘Yoyo’, uno de los grandes publicistas de aquellos días. Quizás por eso José Félix no tiene problema en compartir sus conocimientos: –Yo nunca he sido egoísta, no soy celoso con lo que sé, cuando le veo la vocación a una persona yo le ayudo y le enseño a pintar.

Avisos, pendones y pasacalles es lo que más le piden, pero cuando surge la oportunidad José Félix también hace bodegones y paisajes por encargo. Su inspiración suele ser el entorno que lo rodea: toma apuntes en lápiz cuya representación afina luego en el taller con la ayuda de papeles, revistas y recortes que ha ido acumulando con el tiempo. Por ejemplo, una de las pinturas que le comisionamos para la muestra que hicimos en la Universidad del Valle fue el resultado de combinar un afiche de frutas con una foto minúscula de la bahía de Buenaventura que aparece en la portada del directorio telefónico de la ciudad.

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En lo que tiene que ver estrictamente con publicidad y señalización la especialidad de José Félix es la letra mayúsucula hecha en plantilla. Dibuja la letra sobre un cartón, la corta con un bisturí y luego utiliza los cartones perforados a manera de molde. Con esta técnica ha hecho trabajos para colegios, guarderías, restaurantes y demás.

Con la ayuda de su esposa que es costurera, José Félix está por incursionar en el necogio de los avisos de MINUTO A CELULAR sobre tela fluorescente. Su aspiración en el largo plazo sería tener una galería/taller (–Con caballetes, subraya) en donde pueda trabajar más seriamente y pasar los secretos del oficios a la siguiente generación.

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