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Declaración de amor a Venezuela. 1976.
(Colección Museo de Arte Moderno de Bogotá).

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Santa Clara Punk. 1993.
(Colección Particular, Medellín).

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En estos días en que hemos estado desempolvando y organizando la biblioteca popdelux nos encontrarnos con un libro sobre la obra del artista Juan Camilo Uribe (1945-2005) y caímos en cuenta de que nunca habíamos dicho ni una palabra sobre su obra aquí en Populardelujo. Lo cual es una falla terrible porque su trabajo es una referencia clave en lo que a la reflexión sobre la gráfica popular en Colombia se refiere.

Hasta la aparición de la obra de Uribe “nadie había creado algo tan propio con elementos de la imaginería religiosa y los objetos de uso común” escriben en el libro los curadores Alberto Sierra y María del Rosario Escobar. Esto significa que cualquiera que de 1969 para acá haya sacado a un Divino Niño, a una Virgen del Carmen, a un San Martín de Porres de su contexto piadoso natural; cualquiera que, en resúmen, haya reapropiado la imaginería religiosa con propósitos no devociones, está de algún modo recorriendo el camino que hace casi 40 años empezó a recorrer este artista paisa.

Uribe tenía su propia agenda. Su intención parecía ser poner en evidencia lo asfixiantes, absurdas y delirantes que pueden llegar a ser las ideas de patria y la religión. Y qué mejor forma de hacerlo que utilizando los mismos símbolos que en la vida cotidiana colombiana se utilizaban para inculcarlas y reforzalas.

Es por esto que aunque Uribe también hizo instalaciones y se aventuró en el arte conceptual, su materia prima predilecta fueron las estampitas litográficas impresas por Gráficas Molinari. En aquellos años 70 todavía no había necesidad de ir a buscarlas mohosas en los mercados de las pulgas sino que se vendían nuevecitas y por resmas en almacenes distribuidores, como aquel que había a pocos metros de su apartamento en la calle Maracaibo de Medellín.

Evidentemente la principal estrategia de Uribe para “levantar ampolla” fue la incomodidad que le produce a una sociedad ver sus sagrados símbolos colectivos manipulados y alterados. Pero Uribe fue muy hábil: en general, no se no se mofó de estos símbolos frontalmente sino que los puso en entredicho “siguiéndoles la corriente” ¿Qué Dios está en todas partes? Ah bueno muy bien, aquí tienen 180 cristos. ¿Qué éste es el país del Sagrado Corazón y José Gregorio Hernández es el patrono de Venezuela? Genial, sellemos el romance entre estas dos naciones hermanas con este corazón.

Pero ¿Cuántas aureolas recortó Uribe? ¿Cuántos dedos de cuántas manos poderosas? ¿Cuántas horas consagró a mover niñosjesuses de aquí para allá y de allá para acá? Sí, Uribe se rió de estas laminitas, pero en sus collages las trató con tal primor y elegancia que a nosotros nos resulta imposible ver solamente sarcasmo e ironía.

Uribe también amaba profundamente estas imágenes y estos símbolos. Y es esa ambigüedad de su obra lo que más nos conmueve y lo que hace que nos identifiquemos tanto con ella: puede que seamos conscientes de lo tonta que es toda está imaginería católica, pero somos incapaces de sustraernos a su encanto o de inmunizarnos ante su candor porque, nos guste o no, de esa tontería está empapelado nuestro colombiano subconsciente.

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Sin título, 1980.
(Colección Particular, Bogotá).
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La nueva imagen de Colombia, 1979.
(Colección Particular, Medellín).
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Espiral inflacionaria, 1973.
(Colección Particular, Medellín).
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Homenaje a la bandeja paisa, 1993.
(Colección Museo de Antioquia, Medellín).
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Proyecto obra aeropuerto José María Córdova, 1981.
(Colección Particular, Medellín).
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Hasta donde sabemos el único libro que existe sobre la obra de Uribe es Juan Camilo Uribe, arte con sentido común, editado por el Banco de la República en el marco de la exposición póstuma que le dedicó en 2007.(¿Alguien sabe si existe algún otro?). El libro no es fácil de conseguir en librerías pero a cada rato se lo encuentra uno en remates o en librerías de viejo. Por las ánimas solas en la portada lo reconoceréis.

La guía de estudio de aquella exposición se puede descargar aquí.

Con excepción de links como éste, tampoco parece haber abundante referencia al trabajo de Uribe en internet. Uno escribe su nombre en Google y a duras penas aparecen una docena de imágenes de sus obras. Así que para echarle una manito a la divulgación de su obra nos tomamos el atrevimiento de scannear algunas páginas del libro del Banco de la República y hacer aquello en lo que el mismo Juan Camilo era un maestro: reproducir exponencialmente imágenes que no nos pertenencen.

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Todas la imágenes publicadas en este post fueron tomadas del libro: Juan Camilo Uribe, Arte con sentido común. Banco de la República, Colombia, 2007