>

Websites, exposiciones, impresos, videos, conferencias… durante los últimos diez años hemos intentando de todas las formas posibles demostrarle a los pintores y publicistas callejeros la admiración que sentimos por su trabajo. Pero a veces una imagen basta. Sobretodo si la imagen sale de las manos de un maestro.

Hace unos meses le comisionamos a William Gutiérrez, “William”, uno de los pintores de picó más sensacionales de la costa Caribe colombiana, una pintura que funcionara como una especie de homenaje a todos los pintores, rotulistas y publicistas callejeros que persisten en el diseño hecho a mano. Que celebrara su potencia creativa, su talento extraordinario, la gráfica feroz con la que han cubierto nuestras calles y la garra y empeño con que trabajan para que el oficio no muera.

Agarrando elementos que nos gustaban de sus picós –los medios planos de héroes de leyenda, las explosiones cromáticasla letra flamígera– le dimos a William una idea general de lo que teníamos en mente. El hombre se replegó en su taller por una temporada y al cabo de unos meses emergió de las entrañas de la selva esta gloriosa fiera mitológica. La pintura simplemente quema.

Nada de esto hubiera sido posible sin la ayuda de Fabián Altahona, quien literalmente enfrentó cataclismos para ayudarnos a que el encargo fuera realidad. No es su primer acto de heroísmo: el hombre es el capitán al mando de ese extraordinario ejercicio de memoria que es Africolombia.

Su blog es un excelente lugar para conocer más sobre toda esta cultura, así como también el de Dairo Barriosnuevo, quien de un tiempo para acá viene componiendo una antología de perfiles de los genios detrás de la pintura picotera. Con mucha menos cancha y conocimientos pero con la mejor intención nosotros hemos hecho también lo nuestro para darle al picoterismo y sus fieras el lugar que se merece.

>


>

>