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Con añosviejos colombianos fotografiados por Carlos Lerzundi (“El año que viene vuelvo”, Villegas Editores, 1989) nos despedimos del rastrero y borracho 2011 y nos preparamos para recibir al rozagante 2012.

En realidad el 2011 fue buenísimo para Populardelujo pero la tradición de los añosviejos no conoce la gratitud: el año que llega es siempre una pepita de oro y el que se va, una porquería. Así que adiós gran hijuemadre.

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