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Un par de post atrás hablábamos de los pocos esfuerzos que se han hecho en Colombia por documentar las “identidad corporativa popular”: los logos y etiquetas de cooperativas de transporte, panelas, bocadillos, fósforos, tornillos, jabones, polvos y pociones esotéricos y demás.

A principios de año estuvimos en Sao Paulo dando una charla y Bebel y Manaira Abreu del estudio Mandacaru hicieron un trabajo extraordinario llevándonos a exposiciones que podían interesarnos. Una de ellas fue Caprichosamente engarrafada: rótulos de cachaça, una muestra dedicada precisamente a ese tipo de diseño que aquí nos parece demasiado ordinario para merecer alguna atención.

Caprichosamente engarrafada reunía cerca de 400 etiquetas de cachaça, la bebida alcohólica nacional del Brasil: un destilado de la caña de azúcar que se produjo de manera artesanal hasta mediados de los años 30 en cientos de alambiques a lo largo y ancho del país. La muestra hace parte de Artistas e anônimos, un ciclo concebido por el Instituto Tomie Ohtake para explorar los orígenes de la identidad del diseño gráfico brasilero.

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Cuando uno mira estas etiquetas en su conjunto en realidad no percibe una constante estilística más allá de la que produce el método de impresión utilizado, más bien lo que salta a la vista es un eclecticismo fascinante. A propósito, los curadores anotaban: “Al contrario de lo que vemos en otros productos, los rótulos de cachaça son una creación nacional que, imitando nuestro propio medio social [el brasileño], acepta distintas influencias y las reune de manera armónica en un lenguaje único  y seductor. En la mesa de diseño de los innumerables responsables de los rótulos de cachaca se filtró y aún se filtra un pensamiento que se apropia libremente de santos através de imágenes y tipografías, de colores llamativos y mujeres estereotipadas por medio de  ornamentos, para comunicarse con la población y articular lo que hoy llamaríamos una cierta brasileidad.”

Todas las etiquetas exhibidas en Caprichosamente engarrafada provienen de la colección del diseñador e investigador brasilero Egeu Laus y del acervo de la Fundação Joaquim Nabuco. Gracias a las gestiones de Mandacaru tuvimos acceso a los archivos que aquí les compartimos.

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