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Por puro arepazo fuímos a dar al flick de la Policía Nacional de Colombia. Y resulta que refundido entre sets de paradas militares, condecoraciones y ceremonias, hay uno llamado “Policía de antaño”. Ah maravilla.

Nos tomamos la libertad de publicar aquí algunas imágenes. Por favor no nos vayan a judicializar ni a abrir el debido proceso ni a conducir ante las autoridades competentes, es en un espíritu de sana admiración y agradecimiento que las publicamos.

Estas fotos son valiosísimas por mil razones (cada profesión las encontrará interesantes por distintos motivos), a nosotros nos fascinan porque están llenas de busetas, locales comerciales y publicidad callejera de décadas atrás; y también de esa que alguna vez fue “gráfica oficial” (distintivos de patrullas, avisos institucionales, etc) pero que con el paso de los años parece más y más “gráfica popular”. En Colombia no ha habido un registro sistemático de este diseño gráfico de la vida cotidiana y lo que tenemos aquí es que nuestros salvaguardas del orden han hecho, sin querer queriendo, uno invaluable.

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Quién se iba a imaginar que la Policía Nacional iba a resultar una fuente idónea para revisar la historia de nuestros paisajes gráficos y la evolución de nuestras estéticas cotidianas. Pero claro, uno ve estas fotos y es obvio: estos manes viven en la calle.

Qué bueno que la policía tiene también esta clase de héroes: el general que hace 50 años dictó la orden de captura… de imágenes, el sargento que salió a la intersección de la Av. Caracas de aquel entonces armado de una Roliflex, la asistente del Comando Central que primorosamente archivó las fotografías debidamente rotuladas, el policía bachiller que las escanió y montó en internet. Esta clase de héroes, los que se dan a la quijotesca labor de raparle un par souvenirs al olvido, también son imprescindibles.

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¿Por qué tanta fijación con la policía últimamente en este blog? Por nada, pura casualidad. Pero lo cierto es que recorriendo esta “imaginería policial” nos hemos encontrado con una institución mucho más interesante, más cándida, más elegante en su a menudo siniestra naturaleza y con un mejor sentido del humor de lo que dicta el estereotipo.

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