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Es una lástima que ni nuestro talento ni nuestra cámara de fotos consigan captar mejor el delirio 3D con la que nos topamos hace unos días en el centro de Bogotá. “Retablos del tercer milenio” respondió Anibal cuando le preguntamos cómo se llamaban esos hologramas (¿chinos? ¿japoneses? ¿chinosjaponeses?) que estaba vendiendo como arroz en un murito de la calle 13.

Sagrados corazones, vishnus en flor de loto, perros jugando billar, gatitos tomando el té…  hubieramos querido comprarle uno de cada motivo pero el presupuesto solo nos alcanzó para tres. Uno de ellos, este soberbio tigre blanco que toma la siesta con su pareja en los bosques floridos de Bengala.