>

>

1948 fue el boquete por donde se desangraron muchas cosas en Colombia. El cuerpo del lider liberal Jorge Eliécer Gaitán y con él la ilusión de un gobierno más equitativo y la cierta estabilidad política que el país había alcanzado luego de las guerras civiles de principio de siglo. También se desangró la fisionomía y la cultura urbana que Bogotá había conocido hasta la fecha, la cual retrata este documental que nos encontramos en el Travel Film Archive.

El asesinato a plena luz del día del candidato a la presidencia desencadenó una ola de violencia urbana exótica incluso para los estándares (de entonces y de ahora) de la capital de uno de los países más violentos de planeta. Linchamientos, saqueos, incendios y tiroteos en plena vía pública; civiles pasados por machete en las calles y plazas más emblemáticas del centro urbano: ni antes ni después ha visto Bogotá una andanada de violencia que tocara tan de cerca a sus símbolos y a las clases acomodadas.

Premonitoria resultaría la nota que el periódico El Tiempo publicó en caliente: “Todo indica que la devastación del centro histórico de la ciudad cambiará para siempre la fisonomía de la Capital, y que muchos de los edificios que nos son familiares, para nuestros hijos y nietos apenas serán fantasmas de un pasado que nunca volverá.” La herida sería todavía más honda: con la destrucción de las edificaciones se iría erosionando la vida urbana que giraba en torno a ellas.

La ciudad en realidad no se reconstruyó. Ante el panorama de una ciudad en ruinas, quienes pudieron pagarlo prefiririeron abandonar el centro de la ciudad y se instalaron hacia el norte y el occidente en viviendas nuevas urbanizando lo que hasta entonces habían sido potreros de haciendas. Bogotá, una ciudad que a pesar de su clima frío había tenido una cierta vocación de vida pública y a pesar de su modestia una cierta belleza estética, empezó así una carrera en la que se ha desempeñado con pasmosa eficiencia: aislarse, encerrarse, rendir culto al automóvil, ignorar su historia y tragarse la sabana a dentelladas.

De modo que además de los cerca de 3000 muertos de aquel día, de la ola de violencia que se extendió por todo el país en las décadas subsiguientes y de la crisis política que todavía sufrimos, otra consecuencia lamentable de ese 1948 fue la transformación del modelo urbano de la capital del país. Este video muestra precisamente aquella vida urbana que perdimos. Grabado en 1946, retrata la Bogotá inmediatamente anterior a El Bogotazo. Mucho de lo que se ve allí no estaría en píe dos años más tarde, incluidos el optimismo y la candidez que se percibe en el aire.

El video fue producido por la Pan American Union (antecesora de la OEA), lo cual no es un detalle irrelevante: nos recuerda la ironía que hay en todo esto. De todos modos 1948 estaba destinado a ser, aunque en un sentido totalmente contrario, un año de transformación urbana para Bogotá: un año de impulso urbanístico y de renovado orgullo ciudadano.

Por los días de El Bogotazo la ciudad era sede de la 9a Conferencia de los Estados Americanos. Como suele suceder en este tipo de ocasiones, la ciudad hizo una inversión excepcional en obras de ornato e infraestructura para dar a las comitivas extranjeras, y a través de ellas al ancho mundo, una imagen de ciudad progresista y civilizada. La Avenida de Las Américas y el monumento a Las Banderas, compuesto precisamente de 21 astas en donde alguna vez se izaron las banderas de los 21 países miembros, son fruto de aquella iniciativa.

Que el video haya sido producido en Washington explica otras cosas como su calidad técnica y su tono. El documental fue rodado con la tecnología de punta de la época: nos hemos acostumbrado a ver fotografías del 9 de abril en blanco y negro y he aquí una película dos años anterior a todo color. En cuanto al tono, el documental trata a la ciudad con esa condescendencia que a menudo no puede evitar el primer mundo cuando habla del tercero. Pero más importante, tiene el sesgo edulcorado que es típico de los videos promocionales. ¿Dónde estan los barrios pobres? ¿Dónde se comenta la insuficiencia de los servicios públicos? Las clases más pobres son caracterizadas apenas como pintorescos personajes.

El documental pues esta lejos de dar una visión completa de la Bogotá de 1946, pero nos ayuda a formarnos una idea bastante concreta de un periodo histórico que ha tendido a encogerse entre las guerras civiles y la época de La Violencia. En el mejor de los casos, nos transporta en el tiempo a una cándida Bogotá que existió alguna vez por un brevísimo espacio de tiempo. En el peor, nos recuerda esta sucesión de oportunidades desperdiciadas en la consiste nuestra historia patria.