A propósito de El Indio Amazónico, esta fue la frase con la que hace más de 10 años el New York Times tituló un artículo que le dedicó a nuestro viejo conocido de la calle 39 (Bogotá). La frase ilustra bien las opiniones divididas que siempre ha despertado el El Indio: iluminado para unos, charlatán para otros.>
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–Local de El Indio Amazónico en Jackson Heighs, Queens, NY. Clausurado.

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El artículo del New York Times se concentra en la sucursal de El Indio Amazónico ubicada en Queens, New York. Recientemente nos dimos a la caza del famoso local y nos encontramos con que, oh sorpresa, está clausurado y prácticamente desmantelado (fotos arriba). La decepción sin embargo duro poco, una media cuadra más adelante está la nueva sede, más pequeña pero no menos barroca: El Indio podrá estar perdiendo clientes pero el estilo sigue intacto. La sucural de Queens, además, no es la única por fuera de Colombia: existe otra Los Angeles, cerca de Huntington Park. Boh3m3 colgó algunas fotos del local californiano en su flickr.
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–Local de El Indio Amazónico en Huntington Park, Los Angeles, CA. Tomadas del Flickr de boh3m3.

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El Indio Amazónico ha fascinado a Populardelujo desde los inicios del proyecto. Camilo Rosero, quien en alguna época nos honrara con sendas reseñas sobre temas bogotanos, escribió una introducción para una pequeña colección de fotografías que logramos capturar alguna vez en la siempre celosamente vigilada sucursal bogotana. Ese “museo de los horrores infantiles” –en palabras de Salud Hernández– cuya estética nosotros adoramos.

Pero al margen de las impresiones de clientes, periodistas y curiosos, dejemos que sea el mismísimo Indio Amazónico quien nos cuente quién es y qué hace. Hurgando en internet nos encontramos con este video –este ensayo de video para ser más exactos– en donde el autodenominado Profeta de la Nueva Era se describe en primera persona y de viva voz. “Descendidnte de los grandes emperadores amazónicos como Guairacocha, Pachacamac, Tupac Amaru y Atahualpa (…), abogado espiritual ante la Corte Suprema Celestial”. Se trata, hasta donde sabemos, de una rareza; nunca antes habíamos estado ante El Indio Amazónico de carne y hueso.
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Por otra parte, la página web del Indio Amazónico es tan misteriosa y escurridiza como su patrón. A veces funciona, a veces no. A veces es pura pirotécnia digital, a veces es casi corporativa. Prueben suerte a ver qué.

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