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Hace unos años estuvimos en México presentando la exposición Me gustas mucho tú y de paso por el DF tuvimos la suerte de conocer a Giovanni Tronconi, artista y editor experto en la cultural visual mexicana (no por casualidad es el autor de esta bobadita). Giovanni nos recibió en su apartamento y entre las muchas maravillas que nos enseñó estaban los exvotos, unas pequeñas pinturas que sea hacen para agradecer a Dios o a la Virgen por algún favor recibido. Giovanni nos habló especialmente de un pintor de exvotos local llamado Alfredo Vilchis.
Un par de días más tarde Oscar Reyes, unos de los cerebros detrás de Sensacional del Diseño Mexicano, tuvo la buenísma onda de sacarnos a pasear y nos llevó al mercado de las pulgas de Tepito, en donde nos guió hasta el puestito en donde los hijos del mismísimo Vilchis vendían exvotos que su padre, luego de haber descubierto el interés que existía por su trabajo por fuera del ámbito religioso, “hacia pa’ vender”.
Hubiéramos querido comprar doscientos pero no eran exactamente baratos. Así que nos vimos ante la difícil tarea de tener que elegir uno solo. Nos transamos por esta belleza que ven arriba en donde Rufino Orozco “de Siudad Guzman Jaliso” le agradece a la Santísima Virgen de San Juan de los Lagos el haberlo salvado de morir “de una peligrosa y mortal cornada cuando soñaba con ser torero”.
Deberíamos también nosotros agradecerle a la Virgen, porque apenas un par de días más tarde en una líbrería en Oaxaca nos topamos con el libro Infinitas Gracias, Contemporary Mexican Votive Paintings, un libro enteramente dedicado a la obra de Alfredo Vilchis:
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Infinitas Gracias es un libro bellísimo que no solamente recopila muchos exvotos de Vilchis sino que contiene algo que para nosotros, interesados no simplemente en la gráfica popular sino en sus responsables, es un tesoro: al final del libro los editores publicaron unos breves apartes del diario personal del artista.
Durante mucho tiempo un autoretrato y esas pocas paginitas al final de libro era todo cuanto sabíamos de don Alfredo. Pero hace poco gracias a la magia del internet nos cruzamos con este video en donde Alfredo hace de viva voz una especie de autobiografía. Era la gota que faltaba para animarnos a compartir con la audiencia de Populardelujo nuestra admiración por uno de nuestros grandes ídolos, un gigante de la gráfica popular lationamericana sobre el que vergonzosamente nunca habíamos pronunciado ni una sola palabra aquí. Hoy nos ponemos al día. Damas y caballeros, don Alfredo Vilchis:
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El nombre ‘Rafael García’ quizás no le diga mucho a los habitantes de Bogotá, pero es sencillamente imposible que su trabajo le resulte indiferente a uno solo de esos mismos habitantes: Rafael García es nada más ni nada menos que el responsable de los banderines fluorescentes que de unos años para acá abundan en las calles de la ciudad y nos ayudan a identificar desde la oferta de llamadas a celular hasta la venta de jugo de naranja recién exprimido.
Sin que nadie se lo hubiera comisionado, este veterano de la estampación nacido en Barrancabermeja tomó en propias manos la señalización del comercio informal de Bogotá. Y lo ha hecho con una gran eficiencia, consistencia y estilo: sus banderines se leen desde grandes distancias y dejan claro al rompe el tipo de servicio que se ofrece; una paleta limitada a cuatro colores de tela (verde, naranja, fucsia y amarillo) ha conseguido darle orden a lo que solía ser la anarquía comunicativa por excelencia; y –al menos en nuestra opinión– su trabajo le ha inyectado mucha gracia al paisaje bogotano que a ratos resulta tan triste y monótono.
Fascinados por su trabajo, el año pasado invitamos a Rafael a que nos ayudara con la promoción de nuestra participación en WDCD y hace unos pocos días tuvimos el placer de invitarlo a dictar un taller en la Universidad de los Andes.
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Por cerca de tres horas Rafael llevó a los alumnos de la materia de tipografía por el proceso de diseñar y estampar un banderín. Habló de las consideraciones que hay que tener al momento de planear las letras, de los “puentes” que hay que reservar al momento de cortar las plantillas, de la firmeza con que se debe asegurar la plantilla a la tela y del cuidado que hay que tener en el manejo de la impresión con espuma. Fue muy lindo ser testigos del meticuloso proceso mediante el que toma forma un elemento tan modesto pero tan omnipresente en nuestra vida cotidiana.
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Con una gran dedidación y entusiasmo Rafael instruyó a los estudiantes y cada cual utilizó la técnica para estampar su propio mensaje. Rafael quedó aterrado de la velocidad con que los estudiantes le cogieron el tiro a la técnica y maravillado de la precisión de algunos trabajos. Al final admitió que ya estaban prácticamente listos para montarle la competencia pero nada de eso lo inhibió a compartir sus secretos: incluso les dió consejos sobre cómo y cuánto cobrar.
Le agradecemos mucho a la facultad de diseño de la Universidad de los Andes por haber hecho posible este taller, a los alumnos por la atención y buenísima onda con que escucharon a Rafael y a la estrella del evento por haber sido tan generoso al compatirnos los secretos del oficio que no es otra cosa que su fuente de sustento.
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Más sobre Rafael y su trabajo aquí.
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Las carreteras de Colombia están llenas de locales pintados con avisos y murales maravillosos, pero ¿cuáles son las posibilidades de que uno ponga un pie en uno de estos locales y se encuentre allí mismo con el pintor responsable de las bellezas que lo decoran?
Ese improbable golpe de suerte lo tuvimos en la víspera de año nuevo paseando por las bellísimas carretas de Boyacá.
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Cerca de la población de Ventaquemada paramos en uno de los piqueteaderos que se encuentran en la vera de la carrereta: El Palacio de la Costilla. Apenas nos bajamos del carro el propietario del palacio nos ofreció una costillita de degustación que, valga la verdad, estaba deliciosa. Pero todos sus esfuerzos por hacernos sentar fueron inútiles: eramos incapaces de concentrarnos en nada distinto a lo que sucedía por encima de su hombro en un parqueadero contiguo al local. Tras haberlo recostado contra una volqueta azul, un señor le acicalaba el uniforme a un gigantesco anciano vestido de uniforme militar.
El anciano resultó ser el presidente de Nicaragua. Pero no era el tinte político lo que hacía descomunal a este añoviejo, en Colombia, como en otros lugares del América Latina, es habitual que los añoviejos hagan alusión a los protagonistas de la coyuntura política del momento. Lo raro era, por una parte, sus dimensiones: los muñecos de añoviejo suelen construírse a partir de prendas de vestir que ya están demasiado viejas para ser usadas, de modo que tienden a tener el tamaño de un ser humano. El presidente de Nicaragua sin embargo superaba los dos metros de altura.
El otro elemento extraño era el nivel de detalle y dedicación con que había sido elaborado: la cabeza no era ni un coco, ni una media velada, ni un tarro de pintura, era una cabeza esculpida en papel maché y luego pintada cuidadosamente. El traje de este gigante no era un uniforme deshechado por algún recluta: las manchas camufladas de los pantalones y la camisa habían sido pintadas una a una en al menos cinco tonos distintos.
Nada en la confección de este añoviejo era facilista, era evidente que detrás de él había un esmerado y talentoso artesano. Para nuestra suerte, ese artesano no era otro que aquel señor de suéter y gorra que ahora le daba los toques finales.
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José Ignacio Gaona, “Nacho”, es el nombre del autor de este maravilloso presidente de Nicaragua que sería consumido por las llamas pocas horas más tarde. Según nos contó, se trató de un encargo que le hicieron los propietarios de El Palacio de la Costilla para participar en el concurso de año viejos que se celebra todos los años en este municipio de Boyacá.
No era la primera vez que El Palacio de la Costilla y Nacho trabajan juntos: Nacho es algo así como el publicista de cabecera del local. Por ejemplo, a pocos metros de donde estaba el presidente están los baños públicos del local. Estos fueron señalizados por Nacho con las consabidas figuritas humanas, pero las pintó con tal primor y delicadeza, les puso tanto “arte” y cariño, que ni siquiera tiempo después cuando a algún genio se le ocurrió poner unos innecesarios avisos en acrílico, los dueños del local fueron capaces de prescindir de ellos.
Pero lo notable de los baños del Palacio de la Costilla no son solamente las figuras, también están las decisiones de color. Los baños son dos bloques de concreto que Nacho fondeó en una encantadora combinación de tonos que se repite mucho en las zonas rurales de Cundinamarca y Boyacá: azul “cielo” y un rosado que recuerda la curuba, una de las frutas características de la región.
La mezcla de delicadeza y audacia y la orgullosa impronta personal que había tanto en los baños y en el añoviejo, sería apenas un calentamiento para lo que Nacho estaba por mostrarnos.>
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Dejamos el parqueadero y seguimos al pintor hacia un comedor que, algo escondido detrás de las parrillas y las mesas con sombrillas que daban contra la carretera, resulta ser algo así como la parte más formal o “elegante” del Palacio de la Costilla.
Las paredes de este comedor están pintadas con tonos que solo podríamos definir como cremoso-fluorescentes. Rosas, verdes y amarillos como fondo y una sensacional franja anaranjada (anaranjado uchuva, otra fruta local) delinéandolo todo: el techo, los nichos, hasta los marcos de las puertas.
Tres dibujos hay en el comedor. Ubicado frente a la puerta, el primero que salta a la vista es un rótulo que uno podría despachar como un simple compendio de todos los clichés con que se suele representar lo boyancese (la campesina con sombrero, falda y alpargata, el vocablo sumercé…) sino fuera porque está resuelto con toda la delicadeza y fineza de una estampa costumbrista:
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–José Ignacio Gaona, pintor y publicista. El Palacio de la Costilla, Ventaquemada, Boyaca, 2012.
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Los otros dos dibujos son, literalmente, gloriosos. A la izquierda, como quien flanquea un Santo Grial o un Sagrado Corazón de Jesús, dos querubines-arepa-en-mano flotan alrededor de un tomacorriente. Y a la derecha, iluminado por una ventana, está el éxtasis, la epifanía, la obra maestra, la razón por la cual hay que ir al Palacio de la Costilla.
Armado de un escalofriante cuchillo Cristo preside la última cena (a propósito, ¿hay en toda la historia del arte una imagen de Cristo con un cuchillo en mano?). Esta vez él y sus apóstoles no cenarán pan y vino: sobre la mesa está dispueto un banquete boyacencence consistente en arepas, mazorca, morcilla, longaniza y una gigantesca costilla.
Un apóstol le da gracias al cielo, otro se lleva la mano a la frente y como previendo la indigestión que se viene parece pensar “Juemadre, ¿de verdad nos vamos a comer todo eso?”. Pero no tiene porqué temer, el hijo de Dios en su inmensa sabiduría ha traído a la fiesta una gigantesca gaseosa para bajar el banquete.
La gaseosa es tan grande y tan protagónica, está ubicada en un lugar tan singular de la escena (se para junto a la mesa como un comensal más) que hay que hacer el ejercicio de contar uno a uno a los doce apóstoles para asegurarse de que Nacho no puso a Cristo, en su última noche en la tierra, a obrar el milagro de transmutar a un apostól en un litrón de Colombiana Postóbon. Un gracioso atrevimiento que no tendría nada de extraño en este fenomenal pintor y publicista boyascence que la divina providencia nos puso en el camino.
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Una de las grandes alegrías que tuvimos durante el 2012 fue haber sido incluidos en NUEVO MUNDO NUEVO, una bellísima publicación que se distribuyó entre los asistentes a la conferencia TED 2012 (Edimburgo, Escocia) y que buscaba, según la propia definición de los editores, “echarle un vistazo no-exhautivo a la creatividad latinoamericana contemporánea”.
Mediante una serie de reportajes hechos a un puñado de proyectos de distinta naturaleza los editores quisieron mostrar cómo la combinación de creatividad y rebusque está, como siempre, jugando un papel importante al momento de definir el perfil de la Latinoamérica actual. Así fue que Populardelujo terminó compartiendo páginas con el proyecto editorial Eloisa Cartonera de Argentina, el festival Por el medio de la calle de Venezuela, el Micromuseo del Perú, Start-Up de Chile, Sesc del Brasil, una conjunto de iniciativas digitales en México y el proyecto continental Tipos Latinos.
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Detrás de la edición de NMN estuvieron Gopher y Tóxico, dos proyectos culturales liderados por dos “TED Fellows”: el venezolano Lope Gutiérrez-Ruiz (junto con su socio / partner Michu Benaim) y la mexicana Gabriella Gómez-Mont, respectivamente. Qué es un Ted Fellow se preguntarán ustedes. Pues nada más que “a young world-changer and trailblazer who have shown unusual accomplishment and exceptional courage.” Nada mal, ¿eh?
El inspirado diseño gráfico de NMN estuvo a cargo de In-House International, quienes llegaron a un nivel de dedicación y detalle tal que desarrollaron una fuente tipográfica distinta para introducir cada uno de los proyectos reseñados. Nosotros no pudimos quedar más contentos con la fuente que nos correspondió (:
NMN fue posible gracias al patrocinio de Taxidermie y The Lift.





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Nos sentimos muy alagados de haber sido tenidos en cuenta por Gopher y por Tóxico y nos honró mucho haber estado hombro a hombro con proyectos tan chéveres y meritorios. También le agradecemos mucho a Michu Benaim, quien estuvo a cargo de reseñar a Populardelujo. Michu nos escuchó pacientemente, se mació un par de documentos que le envíamos, y terminó componiendo un cuidadoso artículo que por fortuna subrayó una de las ideas claves detrás de todo lo que hacemos: mirar la gráfica popular con respeto y dignidad es una forma, simbólica pero muy poderosa, de empezar a sanar el clasismo que todavía abunda en nuestras sociedades. Los interesados le pueden echar una leída aquí.
Por lo demás, nos encanta pensar en el sacudón que debieron experimentar los asistentes a TED cuando en el medio del frío y la solemnidad edimburguesa (es pura imaginación especulativa, nunca hemos estado por allá), les saltaron a las narices dos de la piezas más queridas de la colección Populardelujo: el tigre aerografista del maestro barranquillero William Gutiérrez y el Pargo Rojo autoría del ecuatoriano don Jorge Montesdeoca. Todo reforzado, por si las dudas, con dos joyas de la gráfica popular bogotana: el extraordinario Pedro Infante del desaparecido pintor “Velasquez” y el langosta-cheverón del pintor Edgar Muñoz.
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El PDF completo de NUEVO MUNDO NUEVO está disponible aquí.
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Los días en que un rotulista podía vivir exclusivamente de su trabajo a mano se han ido para siempre e incluso pintores fenomenales como don Arnulfo Herrada han tenido que diversificar sus servicios. Uno de los mecanismos que ha encontrado Arnulfo para obtener más ingresos sin abandonar el negocio de la publicidad ha sido convertirse en una especie de “broker” de almanaques.
La cosa funciona así: Arnulfo visita panaderías, carnicerías, tiendas y semejantes y ofrece a los propietarios de estos negocios la impresión de unos almanaques que una vez personalizados con la imagen del local en cuestión se convierten en piezas promocionales que ellos reparten entre sus clientes.
El diseño de los almanaques consiste en una imagen (una imagen siempre luminosa, optimista, romántica), una máxima más o menos relacionada con la imagen, un talonario desprendible con los meses del año y un recuadro vacío en donde se agregará el logotipo del negocio, los datos de contacto y algún mensaje publicitario.
Arnulfo asesora al cliente sobre los textos y elementos que irán en ese recuadro y tras tomar atenta nota se va para la imprenta y allí se sienta junto a un operario de computador que se encarga de seguir sus instrucciones y diagramar la pieza final. Entre los dos eligen las imágenes, los tipos de letra, los colores y los clip-arts.
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Somos amigos de Arnulfo hace cinco años y desde que nos conocimos no ha parado de ofrecernos sus almanaques. Siempre fuimos reacios a seguirle la corriente porque queríamos estimular su trabajo a mano y nos parecía muy triste la idea de un pintor de su talento rebajado a imprimir almanaques. Sin embargo hace unos días nos mostró unos almanaques que hizo para la Panadería El Porvenir de el barrio El Restrepo y quedamos tan fascinados que decidimos encargarle un tiraje para regalarle a los amigos de Popdelux en este comienzo de año.
Arnulfo estuvo a cargo de todas las decisiones creativas: redactó el texto, y entre él y la muchacha de la imprenta (Almanaques GER) eligieron el tipo de letra y las imágenes.
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Evidentemente estos almanaques no tienen ni de cerca el valor que tiene uno de sus murales o avisos pintados a mano, pero no dejan de ser piezas gráficas muy interesantes. Son de una hibridez fascinante: mezclan elementos de procedencias tan dispares como un chalet europeo, un pueblo colonial suramericano, una niña anglosajona y un toro cebú de alguna finca colombiana. Intervienenen en su producción un puñado de oficios, talentos y estándares de gusto tan diversos como los de un fotógrafo suizo, un viejo pintor tolimense, un operario de photoshop bogotano y un desconocido con una ardiente vena poética. Verdaderas obras maestras de la ínter-culturalidad, el mestizaje, la globalización, como lo quieran llamar.
Como pueden darse cuenta, las imágenes que ilustran los almanaques son el elemento que se roba el show: van de lo búcolico (un paraje alpino, una pradera ribereña) a lo sencillamente delirante. ¿O cómo más puede calificar la estampa de un gato contra un cielo púrpura recostado sobre una cama de violetas al que un inspirado photoshopero le ha estampado una primorosa mancha en forma de corazón?.
De dónde vienen estas imágenes, cómo circulan, cómo llegan a los computadores de Almanaques GER, dónde se hacen los collages, quiénes son los cerebros creativos que los conciben… son cuestiones que todavía son un misterio para nosotros y que con este trabajo que nos hizo Arnulfo apenas empezamos a entender.
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Coherentes con el espíritu de los almanaques que Arnulfo hace para sus clientes, nosotros también quedemos que queden en manos de los “amigos del negocio” ¿Les gustaría hacerse a uno de ellos? Son más o menos tamaño doble-carta y como verán hay varios motivos distintos.
El favorito de Arnulfo fue el paisaje con las vacas y la laguna al fondo. Un embolador que pasaba aquel día por el Parque Santander prefirió el de la niña rodeada de conejitos. En cuato a nosotros, no conseguimos decidirnos entre la gata violeta y el toro colorado.
¿Ustedes cuál prefieren? Nos es sino que escojan uno y con mucho cariño se los regalamos para que tengan un bucólico y florido 2013.
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De la mano de nuestro gran amigo el pintor Oscar Barreto y del eterno Mr. Bristol le deseamos a todos los amigos de Popdelux un extraordinario 2013 (:
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–Almanaque Bristol, Oscar Barreto. Colección Populardelujo
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Estuvimos hace unos días por Buenos Aires y le hicimos este regalito a Popdelux en unos de los maravillosos anticuarios de la estación de tren de Maipú (:
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En una buena medida es a este caballero a quién se le debe el éxito que tuvieron las actividades que realizamos hace un par de semanas en Buenaventura en el marco del programa Obra Viva del Banco de la República.
El Shago, uno de los pocos publicistas de esta ciudad del Valle del Cauca que todavía trabaja a mano, no solo se fajó un taller de avisos sensacional sino que nos abrió las puertas de su casa, nos presentó a su familia, nos habló mucho sobre el oficio del pintor y molió duro y parejo con nosotros toda la semana para que cada una de las actividades estuviera llenas de detalles inolvidables.
Por ejemplo, le propusimos producir una serie de recordatorios para los asistentes al taller y el hombre asumió en el encargo con toda dedicación. Cada asistente se llevó para su casa una credencial en donde El Shago plasmó –dentro de un papiro, un recurso gráfico que es prácticamente su sello personal– algunas de sus convicciones espirituales.
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El nombre de pila de ‘El Shago’ es Santiago Bueno. Nació en Buenaventura y fié el único de los 41 hijos del pintor ‘Carajo’ que heredó su talento para la pintura. Los audaces letreros de El Shago son inconfundibles y es evidente que detrás de ellos hay una persona que siente un orgullo profundo por la expresividad propia del tabajo manual. Un orgullo que confirma cuando dice cosas como –Yo no me comprometo a hacer nada que no pueda hacer con mis manos.
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Y aunque su especialidad indiscutible es la letra cursiva dibujada con brocha o con pincel, El Shago, como bien lo hace notar su esposa Yisel, es un publicista integal: asesora a sus clientes y salpica los trabajos con frases de su autoría.
A menudo esas frases son citas bíblicas: El Shago es una persona profundamente espiritual que alterna su trabajo de pintor con el de predicador y que tiene muy claro que su talento, su familia y “las grandes cosas que están por venir” hacen parte del gran plan que Dios ha trazado para él.
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Fue un gran privilegio haber conocido a El Shago y le agradecemos que nos haya tratado tan bien y nos haya seguido la corriente con toda esta historia. Ojalá un día nos veamos de nuevo y podamos hacer que más gente se contagie de su energía, su optimismo y su talento.
La Colección Populardelujo se enorgullece de tener entre su acervo una serie de pinturas que le comisionamos a El Shago. Una de ellas es este estupendo autorretrato en donde Santiago se las arregló para condensar en una sola imagen sus grandes adoraciones: Dios, su familia y su oficio.
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Para leer más sobre las actividades realizadas por Populardelujo en Buenaventura, click aquí.
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Dos publicistas que todavía trabajan a mano fueron las estrellas centrales del taller y la muestra que hicimos el mes pasado en Buenaventura en el marco del programa Obra Viva del Banco de la República. Uno de ellos fue don José Félix Rodríguez. A continuación un pequeño perfil de este ilustre caballero.
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José Félix Rodríguez hace parte de la vieja guardia de la publicidad manual en Buenaventura. Empezó su carrera en una época en que el 100% de la publicidad de la ciudad se hacía a mano y aunque alguna vez se matriculó en unos cursos de mercadeo y publicidad, buena parte de lo que sabe lo aprendió del pintor ‘Yoyo’, uno de los grandes publicistas de aquellos días. Quizás por eso José Félix no tiene problema en compartir sus conocimientos: –Yo nunca he sido egoísta, no soy celoso con lo que sé, cuando le veo la vocación a una persona yo le ayudo y le enseño a pintar.
Avisos, pendones y pasacalles es lo que más le piden, pero cuando surge la oportunidad José Félix también hace bodegones y paisajes por encargo. Su inspiración suele ser el entorno que lo rodea: toma apuntes en lápiz cuya representación afina luego en el taller con la ayuda de papeles, revistas y recortes que ha ido acumulando con el tiempo. Por ejemplo, una de las pinturas que le comisionamos para la muestra que hicimos en la Universidad del Valle fue el resultado de combinar un afiche de frutas con una foto minúscula de la bahía de Buenaventura que aparece en la portada del directorio telefónico de la ciudad.
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En lo que tiene que ver estrictamente con publicidad y señalización la especialidad de José Félix es la letra mayúsucula hecha en plantilla. Dibuja la letra sobre un cartón, la corta con un bisturí y luego utiliza los cartones perforados a manera de molde. Con esta técnica ha hecho trabajos para colegios, guarderías, restaurantes y demás.
Con la ayuda de su esposa que es costurera, José Félix está por incursionar en el necogio de los avisos de MINUTO A CELULAR sobre tela fluorescente. Su aspiración en el largo plazo sería tener una galería/taller (–Con caballetes, subraya) en donde pueda trabajar más seriamente y pasar los secretos del oficios a la siguiente generación.
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→ El pintor y publicista Santiago Bueno ‘El Shago’, su esposa Yisel y sus hijas Meicy y Leicy junto a uno de los carteles que El Shago diseñó para promocionar el taller que organizamos en la sede de Buenaventura de la Universidad del Valle. El Shago fue una de las estrellas del taller, Yisel hizo las veces de su asistente y Meicy y Leicy fueron invitadas de lujo al taller que siguieron con atención las idicaciones de su papá.
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La de la semana pasada rankea alto entre las experiencias más lindas que hemos tenido al frente de Populardelujo. El Area Cultural del Banco de la República nos invitó a ser parte del programa Obra Viva, una iniciativa en donde artistas y personas que trabajan en áreas creativas viajan a distintos lugares de Colombia y realizan un proyecto in situ con la comunidad local. A Populardelujo le tocó en suerte la ciudad de Buenaventura, el principal puerto colombiano sobre el Océano Pacífico. El que pensó que Obra Viva es sencillamente “un programa en beneficio de las comunidades” se equivoca: difícilmente alguien salió más enriquecido y aprendió tanto de esta experiencia como nosotros.
Llegamos a Buenaventura un domingo por la noche sin tener nada muy planeado: lo que fuera a ocurrir sería el producto de lo que encontraramos a lo largo de la semana. Así que en compañía de Yaneth y de José Luis, miembros del equipo del Banco de la República, estuvimos lunes y martes caminando de sol a sol las zonas comerciales del centro de la ciudad y de algunos barrios. Tomando fotografías y charlando con los propietarios de los locales nos hicimos una buena idea del estado de la publicidad hecha a mano en la ciudad y logramos rastrear a varios de sus responsables.
Con algo de tristeza aprendimos que muchos de ellos han abandonado el trabajo manual (sus trabajos manuales en la calle databan de años atrás) y se dedican ahora a la impresión digital, el plotter y el screen. Sin embargo tuvimos la fortuna de dar también con un par de obstinados que se resisten a renunciar: José Félix y ‘El Shago’. Así que decidimos concentrarnos en ellos.
Miércoles y jueves los dedicamos a conocer mejor a estos dos pintores y encontramos en ellos no solamente uno talentosos artesanos sino unas personas magníficas (en un próximo post hablaremos con más detalle sobre cada uno de ellos). Visitamos sus casas, sus lugares de trabajo, conocimos a sus familias y amigos, les comisionamos algunos trabajos y empezamos a preparar juntos lo que sería un taller y una muestra a realizar al final de la semana en la sede Buenaventura de la Universidad del Valle.
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El taller no pudo salir mejor. Gracias a la excelente gestión de Yuly Fernanda Ríos, gerente de la Agencia Cultural del Banco de la República en Buenaventura, que no solo coordinó todo de manera impecable sino que nos ayudó hasta a recortar papelitos, los 25 cupos disponibles se coparon rápidamente. El grupo de participantes resultó muy diverso: estudiantes de colegio, estudiantes y profesores de Univalle, otros publicistas callejeros, miembros de organizaciones culturales, familiares y amigos de los pintores… hasta algunas aseadoras y vigilantes de Univalle que andaban por ahí terminaron parando oreja y participando del taller.
La primera parte estuvo a cargo de José Félix que metódicamente llevó a los asistentes por los distintos pasos para hacer un aviso en plantilla o esténcil, un método de impresión en serie completamente manual. José Felix se detuvo en pequeños secretos que son claves en esta técnica como los “puentes” que parten las letras y explicó su preferencia por pintar con espuma en lugar de brocha o spray. Fue un ejercicio sencillo pero que le dio a los asistentes los principios básicos para lo que puede ser todo un universo de posibilidades.
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Luego el turno fue para El Shago, quien gracias a su experiencia como predicador se desenvolvió al frente del taller con una solvencia total. El Shago dedicó su módulo a la creación de un paisaje y para ello dió lecciones sobre manejo del pincel, mezcla de colores e incluso sobre geografía, biología y botánica. Explicando cosas como las diferencias entre el color del mar Caribe y el del Pacífico o las particularidades morfológicas de los manglares dejó claro que un pintor debe ser ante todo un gran observador.
El Shago estuvo compremetido a muerte con el taller. No solo pospuso un compromiso que tenía con un cliente que lo había contratado para decorar una lancha (una vez se acabó el taller salió disparado a cumplir la cita) sino que trabajó con un enorme entusiasmo en toda una serie de materiales promocionales que le propusimos hacer. Pintó una docena de afiches, un letrero de bienvenida y unos recordatorios para los asistentes al taller con frases de su autoría tales como: “Un hombre sin educación es un ser incompleto. ¡Lo primero, primero!”, “Eres especial: créelo, actívalo, ¡practícalo!”, “Lo que hace que las cosas difíciles se hagan fáciles es la educación. ¡Bendita sea la educación! y ”Nada hay imposible. Tan solo cree y Dios pondrá en tu caminar conexiones de poder.”
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En la tarde del viernes los trabajos de los asistentes al taller fueron expuestos junto con los de sus maestros en el corredor principal de la universidad. Los asistentes salieron felices y la gente que vio la muestra aprendió sobre los responsables de esos trabajos que ven todos los días pero de cuyos autores sabían poco o nada. Quien sabe si estas actividades sirvan para incentivar la producción de publicidad a mano, lo que sí parece seguro es que en adelante va a ser inevitable que quienes estuvieron involucrados miren a la publicidad callejera con otros ojos.
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→ El pintor y publicista José Félix Rodriguez y una de las asistentes al taller junto a la muestra que montamos en los corredores de la Universidad del Valle, sede Buenaventura.
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Para nosotros fue una semana maravillosa en la que además de conocer a dos personas grandiosas constatamos que la publicidad a mano todavía está viva y goza de aprecio dentro de ciertos círculos. Si ese clima de aprecio y respeto se alimenta y se refleja, de parte de los comerciantes en trabajo bien pagado, y, de parte de las autoridades en más tacto y sensibilidad a la hora de decidir qué se puede y qué no se puede hacer en los distritos comerciales, quizas podemos tener publicidad manual para rato. Lo cual es importante, porque si bien la función de estos trabajos es anunciar productos y servicios también son un depósito concreto de valores e imaginarios de grupos humanos que no han tenido una gran representación en nuestro país. Es decir, son nada más ni nada menos que una forma de patrimonio cultural.
Le agradecemos mucho al Banco de la República por habernos invitado a hacer parte de Obra Viva, ojalá haya cada vez más iniciativas de este estilo, cada vez en más ciudades y cada vez con más recursos. Obra Viva hace posible una saludable coexistencia de orígenes, edades y profesiones diversas y un necesario intercambio de saberes y experiencias. Tanto las comunidades locales como los afortunados que tenemos la oportunidad de viajar a liderar estos proyectos nos beneficiamos enormemente pero a la larga también se beneficia el país: iniciativas como estas hacen más fuerte y resistente ese tejido de confianza y respeto mutuo cuya reparación es más urgente que cualquier otra cosa en Colombia.






