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La ignorancia de los bogotanos respecto a lo que sucede en otras zonas del país a veces puede llegar a ser verdaderamente atrevida. Así quedó en evidencia una vez más hace poco cuando estos servidores “descubrieron” una fascinante expresión cultural del caribe colombiano que goza de una enorme popularidad, al menos medio siglo de historia, y de cuya existencia sinembargo no teníamos la más remota idea: la cultura picotera.

El descubrimiento se dió a raíz de haber conocido a El Runner, un pintor cartagenero que nos presentó la profesora Indira Romero y a quien involucramos en la exposición 4 TESOS que presentamos el año pasado en Cartagena. Tratando de investigar más sobre los “toques de picó” que El Runner promociona con sus pancartas, llegamos a una de las esquinas más maravillosas del internet: Africolombia, el blog de Fabián Altahona.

Gracias al valiosísimo y sostenido trabajo recopilatorio de Fabián entendimos que El Runner, a quien creíamos una especie de fenómeno asilado, es en realidad heredero de una tradición de pintores extraordinarios que desde los años 50 vienen curtiendo el envoltorio visual de un fenómeno que surgió en Cartagena y Barranquilla en torno a una especie de discotecas ambulantes bautizadas como picós. Por su historia, contundencia, singularidad y calidad; la estética picotera no es nada menos que un hito de la gráfica local y un respetabilísimo patrimonio cultural. En un país como Colombia podrá ser normal que una expresión cultural marginal como esta no sea masivamente conocida, pero que diseñadores gráficos y artistas sepamos tan poco al respecto es sencillamente escandaloso.

Para ponernos al día con la gráfica picotera, empezar a entenderla mejor y poner nuestro granito de arena para darle el reconocimiento que se merece, le pedimos a Fabián que nos dejara publicar algunas de la imágenes que ha recolectado entre amigos, colegas y colaboradores. Se trata en su mayoría fotografías sacadas de álbumes familiares que exhiben con orgullo los picós, las máquinas de sonido colosales que durante décacadas han sido decoradas a mano por maestros ya fallecidos como Belismarth y otros que están vivitos y coleando como Gerson, Alexander, Alcur y William. Aquí publicamos unas pocas; una colección mucho mayor crece permanentement en una sección dedicada de Africolombia.

En un próximo post más y imágenes y algo de lo que hemos podido aprender sobre la cultura picotera.

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→ Arriba, El Gran Pijuan, decorado por Gerson. Aquí, El Concorde, decorado por Alexander Cuellar “Alcur”. Abajo, El Isleño, decorado por William Gutiérrez, y El Solista, por Belismarth (q.e.p.d.). Artistas fenomenales al servicio de los picós: la encarnación colombiana de los “Sound System” típicos de la diáspora africana. Fotografías, cortesía de Fabián Altahona de Africolombia.
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