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La empanada humanizada de Barreto junto al equipo de lacrosse de Brown University. Quién iba a pensar que las chicas de Brown iban a llegar tan lejos.

Mañana lunes 30 de abril vamos a estar hablando sobre el trabajo de Barreto y sus colegas y sobre la evolución de Populardelujo en el coloquio Thinking in Public que organizó el departamento de American Studies de Brown.

Si algún interesado anda por estos lados están más que bienvenidos, la entrada es libre y la cosa va a estar entretenida: tenemos preparadas como 200 diapositivas sin un solo bullet (;

El foco de Thinking in Public son proyectos culturales que de alguna manera resisten ideologías dominantes mediante el uso de métodos tradicionalmente utlizados para reforzarlas (museos, trabajo curatorial, toures guiados, etc). Populardelujo cierra la serie que tuvo entre sus invitados a Cristina Kreps, directora del programa de Museum and Heritage de University of Denver, y a Sharon Sekhon, fundadora de The Studio for Southern California History.

Es un gran honor que Populardelujo haya sido tenido en cuenta y le agradecemos especialmente a Amy Johnson, Elena Gonzales y Robyn Schroeder quienes fueron las que insistieron en tenernos allí.

Thinking in Public Colloquim
Petteruti Lounge, Brown University
Abril 30 de 2012, 6:00 pm

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¿Para qué sirve el diseño? ¿De qué clase de impacto es capaz? ¿Puede ser un catalizador de los cambios sociales que pide a gritos el mundo contemporáneo? Ese tipo de preguntas son la razón de ser de What Design Can Do, una conferencia que se realiza todos los años en Amsterdam, Holanda.

En menos de un mes, en el mismo escenario en el que el año pasado estuvo Olivierio Toscani hablando de su trabajo para Benetton, estará Populardelujo en representación del mundo hispanohablante. Vamos a compartir escenario con Paula Scher de Pentagram y con otro pocotón de monstruos del diseño mundial.

¿De qué van a hablar estos servidores cundiboyascences? Del poder de la gráfica popular, ese robusto pero a menudo subestimado género de diseño local, como herramienta de expresión personal y autodeterminación cultural. Y de cómo revisar esta cultura visual con cariño y respeto contribuye, por muy pequeño que sea el impacto del que sean capaces proyectos como Populardelujo, a atenuar el clasismo tan horrendo que existe en nuestro país: la menos tangible pero la más fundamental forma de inequidad.

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La conferencia de Populardelujo tendrá lugar el 10 de mayo a las 3 de la tarde en el teatro municipal del Amsterdam. Será un verdadero honor hablar en esa refinada cajita de bombones del trabajo de Montesdeoca, Herrada, Barreto y tantos otros pintores y rotulistas locales. Vamos a mostrarle a Europa porqué su trabajo es mucho más que pintoresco: hay otras maneras de abordar los problemas de comunicación, otros principios, otros gustos, otros estándares y la gráfica popular es una fascinante materialización de todo eso.

Como habrán notado arriba, WDCD nos preguntó para qué sirve el diseño y nosotros se lo preguntamos a sus vez al incansable Rafael García, el hombre detrás de los carterlitos fluorescentes de MINUTOS A CELULAR que se han multiplicado por las calles de Bogotá en años recientes. En un próximo post más detalles sobre quien es quizás el publicista con más trabajos por metro cuadrado en la ciudad.

Le debemos un agradecimiento muy especial a Bebel Abreu del Estudio Mandacaru y a Adélia Borges, curadora brasilera, quienes le hablaron a WDCD sobre nuestro trabajo.

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CONFERENCIA POPULARDELUJO
Miércoles 10 de mayo de 2012
3:00 pm
Stadsschouwburg Amsterdam
Amsterdam, HOL
Más info: www.whatdesigncando.nl

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Es un caso raro el de esta letra. Normalmente cuando en la publicidad popular se pasa de lo manual a lo hecho en computador hay mucho más que un simple cambio en la técnica de producción: el espíritu mismo de la gráfica cambia sustancialmente. Los nuevos métodos de producción traen consigo todos unos universos simbólicos propios que desplazan y acaban por extinguir los del diseño hecho a mano.

Por eso es que por ejemplo, desde que los avisos laterales de los buses colombianos se empezaron a diseñar en computador y a producir en plotter de corte, las letras ornamentadas, multicolores y volumétricas, que venían cargadas de referencias a un mundo rural barroco y exuberante empezaron a desaparecer. Y en su lugar empezamos a ver avisos hechos con letras escuetas y anodinas… “universales” diríamos.

La compañía de buses que cubre la ruta de El Poblado en Medellín es una grata excepción: los letreros recientes producidos en plotter bien habrían podido haber usado cualquier Arial, cualquier Helvetica, y sinembargo prefirieron tomarse el trabajo de emular la vieja tipografía serifada y picuda creada hace décadas a punta de lápiz y bisturí por el rotulador de buses Omar Agudelo.

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Ojalá toda la gráfica popular evolucionara con ese mismo tacto, ojalá todos aquellos que sin saberlo administran nuestra cultura visual cotidiana fueran tan sensibles como aquel miembro de Autobuses El Poblado Laureles S.A. que dijo “no señores, no se cómo le van a hacer, pero esta letra de don Omar no se cambia”.

Omar no le tiene nombre a esta letra. Pero le tiene un gran cariño: es de las primeras que diseñó y es, de lejos, su favorita. De modo que es un verdadero halago que haya sido precisamente esa la que escogió para elaborar los rótulos que le encargamos hace unos días.

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–Omar Agudelo, Itagüí (Antioquia). Fotografías de Simón López

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Fue a finales del año pasado que supimos que Omar era el hombre detrás de los primorosos rótulos de taxis y buses de Medellín que siempre nos habían fascinado. Lo supimos gracias a Simón López, un apasionado investigador de la gráfica popular que de tiempo acá viene trabajando con gran dedicación en un proyecto de investigación llamado El nueve es el seis.

Felices de conocer a Omar quisimos regalarle a Populardelujo un par de rótulos salidos de su propia mano y le pedimos a Simón que nos ayudara a gestionar el encargo. Simón no solo lo hizo sino que le pagó a Omar de su propio bolsillo y nos envió el encargo a manera de obsequio.

Las sorpresas no acabarían ahí. Estabamos esperando un par de rótulos pitados sobre cartulina blanca del estilo de aquellos que Simón había recogido para su investigación… y por dios que se nos hizo un nudo en la garganta cuando destapamos el paquete y nos encontramos con que Omar nos enviaba ¡LAS PLANTILLAS MISMAS!

Todavía no hemos reunido el coraje para entrarle con spray a las plantillas de Omar y probablemente no lo reunamos nunca. Ya veremos. Por lo pronto les compartimos un par de fotos de esta maravillas de la delicadeza, el talento y la dedicación.

Muchas gracias don Omar, muchas gracias Simón. Más información sobre este par aquí.

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Hace unos días un post de Luciano Drehmer nos hizo recordar a Phyllis Galembo. Conocíamos su trabajo de tiempo atrás por Dressed for Thrills, un libro sobre viejos disfraces de Halloween norteamericanos en donde los fondos y la ambientación no conseguían arruinar del todo la increíble colección de máscaras y trajes que el Phyllis se había dado a fotografiar.

Nos pusimos a investigar qué ha sido de la vida del hombre desde sus años hallowinescos y resulta que se ha patoneado medio mundo dándole cuerda a su interés por las máscaras y los disfraces. No nos queda claro cómo es el proceso de toma de las fotografías ni la relación con sus modelos, pero las cosas que ha documentado son extraordinarias.

Aquí está su site, en donde pueden conocer todo su trabajo. Y acá abajo algunas de sus fotografías tomadas en Benin, Sierra Leona, Nigeria, Ghana Cuba y México.

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Las fotografías de Galembo nos hicieron pensar el trabajo del artista Nick Cave e investigando un poco descubrimos que naturalmente no fuimos los primeros en hacer esa relación: el Halsey Institute of Contemporary Art les dedicó hace poco una exposición conjunta.

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Sencillamente fascinante. Se la deben llevar muy bien estos dos. Y bueno, los días en que se juntan con Andrew Huang simplemente debe temblar la tierra:

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Websites, exposiciones, impresos, videos, conferencias… durante los últimos diez años hemos intentando de todas las formas posibles demostrarle a los pintores y publicistas callejeros la admiración que sentimos por su trabajo. Pero a veces una imagen basta. Sobretodo si la imagen sale de las manos de un maestro.

Hace unos meses le comisionamos a William Gutiérrez, “William”, uno de los pintores de picó más sensacionales de la costa Caribe colombiana, una pintura que funcionara como una especie de homenaje a todos los pintores, rotulistas y publicistas callejeros que persisten en el diseño hecho a mano. Que celebrara su potencia creativa, su talento extraordinario, la gráfica feroz con la que han cubierto nuestras calles y la garra y empeño con que trabajan para que el oficio no muera.

Agarrando elementos que nos gustaban de sus picós –los medios planos de héroes de leyenda, las explosiones cromáticasla letra flamígera– le dimos a William una idea general de lo que teníamos en mente. El hombre se replegó en su taller por una temporada y al cabo de unos meses emergió de las entrañas de la selva esta gloriosa fiera mitológica. La pintura simplemente quema.

Nada de esto hubiera sido posible sin la ayuda de Fabián Altahona, quien literalmente enfrentó cataclismos para ayudarnos a que el encargo fuera realidad. No es su primer acto de heroísmo: el hombre es el capitán al mando de ese extraordinario ejercicio de memoria que es Africolombia.

Su blog es un excelente lugar para conocer más sobre toda esta cultura, así como también el de Dairo Barriosnuevo, quien de un tiempo para acá viene componiendo una antología de perfiles de los genios detrás de la pintura picotera. Con mucha menos cancha y conocimientos pero con la mejor intención nosotros hemos hecho también lo nuestro para darle al picoterismo y sus fieras el lugar que se merece.

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Gracias a Simón López nos enteramos de la serie de seis programas de televisión dedicados a la gráfica popular que están por estrenar los colegas de Sensacional del Diseño México.

Tremenda noticia (: Un nuevo hito en la historia de este proyecto que tuvimos por Bogotá el año pasado y otra manera de disfrutar de la siempre gloriosa, rechinante y sinvergüenza cultura popular mexicana.

¿Alguien sabe cómo podemos ver estos programas en Colombia? ¿Irán a estar disponibles en internet?

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Corría el año de 1948 y frente el prospecto de ser los anfitriones de la 9a Conferencia Paramericana a los bogotanos nos tocó ponernos al día en lo que a civilización, o al menos en lo que a apariencia de civilización, se refería. Por unos días ibamos a ser el centro de atención del continente y no había que dejar la menor duda de que la capital de Colombia era una ciudad moderna y progresista.

De modo que a las obras de infraestructura humo que sumar un esfuerzo propagandístico a la altura de las circunstancias. Uno de los ingredientes de esa campaña fue el documental a todo color que posteamos hace unos meses. Si nuestras conjeturas son correctas, otro fueron estas primorosas tarjetas postales en photochrom.

El photochrom consiste en la producción de imágenes en color a partir de fotografías en blanco y negro. El color se logra “artificialmente” mediante la combinación de varias planchas de color en el momento de la impresión. Este híbrido de fotografía e ilustración hoy en día nos resulta “vintage” pero fue muy novedoso durante la primera mitad del siglo XX, una época en que el blanco y negro era todavía el estándar. Esquina del mundo que se respetara debía estar inmortalizada en photochrom. Si además se trataba de postales bilingües impresas en los Estados Unidos, entonces podíamos estar tranquilos, estabamos oficialmente en el mapa. Al nivel de cualquier San Francisco, de cualquier Rio de Janeiro, de cualquier castillo de Bavaria .

Sabíamos que estas postales en photochrom de la Bogotá de los años 40 existían, habíamos visto reproducciones sueltas por ahí, pero es la hora en que no hemos dado con una fuente que las reúna todas y de alguna información al respecto. Sin embargo hace poco supimos que Jose Bermúdez, un arquitecto bogotano que ha estado involucrado en proyectos de patrimonio como el Atlas Histórico de Bogotá y la Guía literaria de Bogotá, tenía un juego de postales originales.

Por cortesía de Jose publicamos aquí algunas de ellas. Se las encontró de casualidad hace un par de años en una tienda de souvenires de la Avenida Jiménez. ¡Llevaban a la venta más de 50 años! La colección completa esta disponible en el website del Colectivo BTA, un proyecto suyo y de un grupo de colegas consagrado a desarrollar proyectos editoriales relacionados con la arquitectura y la ciudad.

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El juego de 18 postales viene empacado en un estuche titulado ”Recuerdo de Bogotá, capital de Colombia”. Fue impreso en los Estados Unidos (las tildes están puestas a mano) por los Tichnor Brothers Inc., una de las más prolíficas imprentas de la época. El representante en Colombia fue el señor Raúl de la Espriella de la ciudad de Barranquilla.

Es poco más lo que sabemos. ¿Cómo funcionaría la cosa? ¿Tichnor, después de haber producido postales hasta del último rincón de los Estados Unidos empezó a ofrecer sus servicios a otras naciones el mundo? ¿O fue algún emprendedor local el que los contactó? ¿De dónde salieron las fotografías originales? ¿Algún reportero local las tomo y luego las enviaron por correo certificado a Boston, Massachusets? ¿O los hermanos Tichnor enviaron a un fotógrafo que vino y se paso una semana fotografíando los hitos turísticos de la capital de Colombia? Según Jose Bermúdez la base bien pudo ser una colección de fotografías que había tomado la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá en 1939.

¿Eso quiere decir entonces que las postales no fueron un emprendimiento privado del señor de la Espriella sino que se produjeron con dineros públicos? ¿Le entregaron a las comitivas internacionales que asistieron a la Conferencia Panamericana un paquete de recuerdos en donde iban incluídas estas postales? ¿Estaban primorosamente dispuestas en una mesa durante la recepción de bienvenida? ¿Alguna de estas postales estará pegada en el album familiar de un familia paraguaya, hondureña, canadiense? ¿Algún abuelito que alguna vez hizo parte del cuerpo diplomático se la señalará a su nieto y le dirá mira, esta es Bogotá la capital de Colombia y todo eso los destruyeron al día siguiente?

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Efectivamente, mientras se celebraba la conferencia estalló El Bogotazo y mucho de lo que se ve en estas imágenes, como por ejemplo el Hotel Granada o el gracioso tranvía que se desliza por la plaza de Bolivar, desapareció al poco tiempo de distribuidas las postales.

“All the national wealth converges upon Bogota” (toda la riqueza nacional converge en Bogotá), con esta frase termina el texto que acompaña las postales. Pretendía ser una exaltación del esplendor de la ciudad pero en realidad no hacia sino subrayar la distancia que había entre la capital y el resto del país. Como escribió William Ospina en un libro dedicado a las fotografías de la Bogota de los años 40 que tomó Sady Gonzáles, con El Bogotazo no sucedió sino lo inevitable: a esa ciudad que anhelaba ser una metrópoli a la manera de Londres, Madrid o Barcelona, se le vino encima ese otro país olvidado y excluído que “comenzaba un poco más allá de los barrios distinguidos y se prolongaba hasta las selvas del sur y del occidente, hasta las ciéngas del norte y cañones resecos” y se lo comió.

Así que no hay que dejarse engañar por la candidez de esta imágenes. Sí existió alguna vez una Bogotá parecida a esta, pero incluso en esa época dorada que fueron los años 40 se extendían por los cerros barrios pobrísimos en donde una población en su mayoría analfabeta vivía en condiciones sanitarias miserables.

En realidad es más fácil disfrutar de estas postales si dejamos que la mente se contagie del aire onírico que le dio el colorista de la Tichnor Brothers Inc. y las pensamos no como un registro histórico sino más bien como visiones de la ciudad soñada. De la Bogotá que ha sido imposible tener: peatonal, limpia, sin pobreza; una ciudad de parques, bosques y aire transparente.

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Imágenes por cortesía de Colectivo BTA. La colección completa de 18 postales esta disponible aquí.

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El viejo caballo flanqueado de antorchas estilo naipe español era, por dios que sí, el guardabarro de nuestros amores. Pero se le acabó el reinado.

Podríamos hacer muchos posts aquí sobre las fotografías que Meena Kadri ha tomado en las calles de la India. Podríamos por ejemplo hacer uno sobre fisiculturistas lesionados, o uno sobre traseros de camión, o uno sobre la siempre milagrosa aparición de divinidades hindúes en el muro menos pensado. O sencillamente, uno sobre el aviso más hermoso jamás dibujado. Sinembargo, su serie dedicada a los guardabarros de Ahmedabad le gana a lo que sea.

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Ahmedabad es la capital del estado de Gurajat. Allí como en muchos lugares de la India son muy populares los rickshas, pequeñas carretas de tracción humana que funcionan a manera de taxis. Y allí, como en todos los rincones de la India, son inmensamente populares las estrellas de Bollywood.

Pintores como Bobby Solanki, su hermano Ramesh y su hijo Chetan (abajo) trabajan en talleres cerca a las vías principales personalizando el rincón más bajo (en altura y en reputación) de los rickshas. Se especializan en decorar guardabarros y lo hacen casi que exclusivamente con estrellas de la pantalla grande.

Según Meena aunque ocasionalmente los clientes llegan con un afiche de rerefencia, no es raro que los Solanki produzcan divas, galanes, arpias y villanos sin más fuente de inspiración que la memoria.

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Los maestros del guardabarro de Ahmedabad son parte de una red de microempresas dedicadas a la customización de vehículos que se extiende por toda la India. Según Meena, esta compulsión por la personalización parece ser especialmente intensa en países superpoblados como la India y podría interpretarse como una especie de necesidad de destacarse entre la multitud sin abandonar un hilo expresivo común. Distinguirse sin dejar de pertenecer.

Y es que aunque los guardabarros de los Solanski tienen trazos propios que los delatan, el estilo gráfico de estos retratos no es de su autoría ni de la de ningún otro artesano en particular. Se trata de un estilo compartido por el gremio y madurado y perfeccionado retrato tras retrato.

Dioses envueltos en explosiones de fauna, flora, telas, joyas y rayos celestiales, templos que parecen que fueran a colapsar bajo el peso de la decoración: el gusto, casi que la necesidad, por ornamentar pareciera estar codificadA en el ADN de los hindúes. En la India contemporánea, anota Meena, la ornamentación quizas funcione como un “endulzante”:  un mecanismo para contrarrestar la dureza de la vida cotidiana en las zonas más pobres.

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¿Le resultarán a los hindues estos retratos tan extraños como nos resultan a nosotros en este lado del mundo? Seguramente que no. Lo que para nosotros son audaces licencias fauvistas como cubrir un rostro de areas verdes, bien podría ser de lo más natural para los ellos. Basta con mirar a ese bebé púrpura que es Krishna o, para no ir muy lejos, hacer scroll hacia arriba y  echarle un vistazo al color del pelo de Bobby y de Ramesh.

Sea como sea, ¿no son extraordinarios estos guardabarros? ¿No es maravilloso encontrar semejante maestría y expresividad en un medio tan modesto? ¿No es estupendo que haya gente tan afortunada que puede colgar esto en su carrito por unos pocos pesos? ¿No es maravilloso pensar que hay culturas en donde esta genialidad es algo de lo más cotidiano?

Cosas equivalentes han existido en todas partes. En Colombia pensemos nada más en la decoración de los buses escalera de la zona cafetera o en los paisajes de fantasía firmados por FREDDY que hasta hace poco decoraban el vidrio trasero de los buses en Bogotá. Desafortunadamente hay toda una mentalidad que considera estas cosas primitivas y ordinarias y con eso las condena a desaparecer. Qué clase de idea de progreso es esta, se pregunta uno, que se lleva por delante semejantes joyas de la expresividad humana.

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Menna Kadri es un antropóloga / diseñadora neozelandesa. Dirige en Wellington Random Specific, un estudio de consultoría que trabaja en la “intersección entre comunicación, cultura y creatividad”.

Ha sido profesora y ocasionalmente dicta conferencias y talleres sobre gráfica popular. Hace poco publicó un artículo dedicado a la gráfica callejera de la India.

Su Flickr es una de nuestras esquinas favoritas del internet. Aquí pueden ver su serie completa de guardabarros. 

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Se nos había pasado darle las gracias a Juan Carlos Otoya por el regalo que le hizo a Populardelujo hace un tiempo. Su estudio de branding, SmartBrands, tuvo el año pasado un lote de impresión de sobra y el hombre lo puso a nuestra disposición. Así que gracias a su generosidad muchos afortunados ya enfrentan ese fastidios síndrome de la pérdida de página con toda la ferocidad del caso.

Otoya es un viejo amigo de Populardelujo. Alguna vez nos prestó su Chapulín Colorado pintado por don Gonzalo Díaz y en los albores de Populardelujo fue el hombre detrás de los los cosiánfiros.
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Y ya que estamos tan apocalípticos aprovechemos para darle las gracias a don Gustavo Zalamea, que falleció el año pasado, por sus tarjetas postales de 1994. Ningunos rectangulitos de papel, ni siquiera estos, han conseguido capturar como los suyos el espíritu de este altiplano de risas y lágrimas.

De arriba a abajo: Mar en la plaza, Escuadra, San Jorge y Monserrate y Bogotá para Alejandro Obregón (homenaje a Melville). 

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Joyas de la gráfica popular en formato postal

El Cristo incandescente, el Indio Amazónico, el Marciano carnicero y otras 12 joyas de la gráfica popular bogotana en la serie de postales de Populardelujo.

Click en la imagen para más información.

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Parchecitos, afiches, postales y publicaciones popdelux de ensueño, a precios de locura.

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El libro estrella

3 maestros de la gráfica popular bogotana en el libro estrella de Populardelujo.

Click en la imagen para más información.

Populardelujo, Cooperativa
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